He vuelto a despertar de un largo sueño. Pasaron apenas unas horas desde que decidí reposar mi cabeza en el banco de madera que me acoge desde hace meses pero al abrir los ojos tuve la sensación de que el viaje hacia el mundo de la ensoñación duró muchos años.
En la nebulosa de mi sueño contemplé tres grandes lunas llenas que me hablaron de varios tiempos fusionados que en la Tierra es imposible de comprobar de momento en un laboratorio. Contemplé pasado, presente y futuro como mera observadora. Toqué la cima del Universo sin compañía, únicamente los recuerdos vagos que permanecían en mi memoria me acompañaron es este viaje hacia otro tiempo.
No fuí con nadie y tampoco descubrí seres nuevos. Sólo viví y experimenté senaciones de plenitud e infinidad. Plenitud porque no necisitaba nada. Infinidad porque el tiempo se definió de tal manera que con mi mano podía tocar las partículas de la existencia misma.
Me desperté aún más ligera de equipaje y con la sensación de gratitud hacia otros tiempos en los que vivía acompañada de mis recuerdos y mis sueños. Hoy mi banco de madera se ha transformado en un gran palacio repleto de enseres y joyas valiosas. Hoy mi banco de bandera contiente el aliento de la vida que está aún por disfrutarse.

